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Doce años han pasado desde el lanzamiento de Diablo II en PC y Mac OS, allá por el lejano mes de junio de 2001. Siendo sinceros, no llevamos esperando todo este tiempo por la tercera parte. En 2008 Blizzard anunció el desarrollo de Diablo III, momento en el cual la ...

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Impresiones Diablo III (PC)

Doce años han pasado desde el lanzamiento de Diablo II en PC y Mac OS, allá por el lejano mes de junio de 2001. Siendo sinceros, no llevamos esperando todo este tiempo por la tercera parte. En 2008 Blizzard anunció el desarrollo de Diablo III, momento en el cual la maquinaria empezó a engranar uno de los juegos más importantes de este año.

Han sido cuatro años largos, en los que todos los jugadores que hemos seguido de cerca el juego, hemos visto crecer,  hasta el pasado día 15 de mayo, donde todos nosotros nos lanzamos a adquirir nuestra copia de uno de los juegos candidatos a GOTY de este 2012.

En esta ocasión, vamos a ofreceros unas impresiones sobre Diablo III y no un análisis. El motivo es que -a pesar de habernos terminados el juego- como entenderéis si decidís acompañarnos en esta lectura, Diablo III es mucho más que acabarse el juego en modo normal, es un desafío a la habilidad del jugador, que a todas luces, falta en otros juegos de la compañía.

Quizás pueda sonar exagerado eso de 'juego sobresaliente', pero Diablo III ha pulverizado todos los récords de ventas. Hablamos de 3,5 millones de unidades vendidas en 24 horas, 6,3 millones en la primera semana y todo esto sin contar el 1,2 millones de personas que tienen el juego en descarga digital gracias a la adquisición del conocido 'pase online' de World of Warcraft, que entre otras ventajas daba acceso al juego.

Os invitamos a adentraros con nosotros en Santuario.

Historia y personajes:

Diablo III nos ubica 20 años después de los hechos vividos en Diablo II, ubicándonos de nuevo en el mundo fantástico de Santuario, en el que nuevamente viviremos el duelo entre el bien y el mal, en el cual tomaremos parte del bando de los buenos para eliminar el mal que se cierne sobre el mundo. Una estrella de fuego cae en una ciudad conocida como Nueva Tristán, que provoca una ola de muertos vivientes cuya única intención es acabar con toda la raza humana. En este punto comenzaremos nuestra aventura en Diablo III.

Pero antes de esta aventura, tendremos que escoger nuestro personaje de entre los cinco disponibles: el bárbaro, el médico brujo, el cazador de demonios, el monje y el mago. Para hacernos una idea, el bárbaro y el monje serían los personajes que denominaríamos tankes, ya que son los que pegan cuerpo a cuerpo, el cazador de demonios y mago serían los distancia y finalmente el médico brujo es también distancia pero si la situación lo requiere puede ofrecerse para combate cuerpo a cuerpo. La gran ventaja de este último es la posibilidad de invocar criaturas varias para que luchen por el.

Evolución de personajes y control:

El manejo de Diablo III es sumamente simple y muy conocido por todos. En el teclado simplemente utilizaremos los números del 1 al 4 y los dos botones del ratón, en ellos, y a medida que avancemos en la historia y subamos de nivel, tendremos la posibilidad de aprender nuevos golpes, golpes que se irán poniendo en nuestra barra de acción una vez que los seleccionemos. El uso del teclado también nos será útil para utilizar atajos y acceder al inventario, mapa y demás opciones.

Durante los primeros niveles el ratón será nuestro mejor amigo, con el que nos familiarizaremos extremadamente rápido. Se podría considerar que es el clásico 'point-and-click' que tanto disfrutamos en las aventuras gráficas. El problema de este tipo de control reside principalmente en la gente que utiliza personajes a distancia, ya que si el enemigo al que tienes apuntado muere, y tu pulsas el ratón, avanzarás hasta esa posición, y en algún caso -experiencia propia- te verás rodeado de bichos que te darán 'su amor'. Para frenar esto, basta con tener pulsada la tecla shift para que no se nos mueva el personaje.

Cada personaje tendrá dos habilitades de ratón (primaria y secundaria), cuatro habilidades de barra (botones del uno al cuatro) y tres habilidades pasivas. En total tendremos 24 habilidades entre las de ratón y teclado y 15 habilidades pasivas. 

Las habilidades activas (incluyo las de ratón y teclado) nos permitirán obtener diferentes golpes, que podremos potenciar y/o variar con el uso de runas, que se van desbloqueando a medida que subes niveles. Cada golpe sólo puede tener asignada una runa, por lo que la variedad de combinaciones que podemos hacer es casi ilimitada. Las habilidades pasivas, como ya hemos dicho, nos permiten tener hasta 3 activas a la vez, aplicando mejoras a tu personaje.

Equipación:

Al igual que sucede en el World of Warcraft, cada pieza de equipación tiene estadísticas que nos pueden venir mejor o peor a la hora de afrontar la aventura en Diablo III. En este caso, lo han simplificado a unas cuantas que podremos entender de forma fácil mirando en las estadísticas de nuestro personaje, donde nos informan cual es la estadística principal.

La equipación la puedes conseguir matando enemigos, comprando en ciudades o fabricándola. Este último es el oficio de herrero, aunque en este caso, la subida de niveles se hace con dinero. Subir esta profesión al máximo nos costará 593.000 oros y el tener que jugar en todos o casi todos los modos de juego si queremos crear determinadas armaduras o armas, debido a que algunos ítems que necesitamos para esa creación se encuentran en niveles superiores. Para conseguir materiales para crear las nuestras, podremos reciclar piezar de armadura de color azul o amarilla.

Uno de los apartados que más me ha gustado de esto es la aleatoriedad de las piezas. Es decir, estás ante el arma definitiva y la que quieres fabricar a toda costa y cueste lo que cueste, esa pieza dispone de 4 propiedades mágicas completamente aleatorias. Para entendernos, te puedes gastar tranquilamente 20.000 oros en fabricar dicha pieza y las estadísticas te pueden ser favorables o no. 

La otra de las profesiones es la joyería, la cual no he profundizado demasiado en ella, así que por el momento no os puedo explicar demasiado.

Apartado gráfico:

En este punto creo que todos los que hemos jugado, nos ha pasado algo parecido a lo que vivimos en su día con Starcraft II, en el sentido de que se podía haber hecho un mejor trabajo en este punto. Aunque el apartado gráfico es realmente bueno, se nota cierto toque continuista por parte de la compañía. Muchos usuarios lo catalogan de Diablo 2.5. Puede que tengan razón, pero eso tampoco significa que el juego pierda enteros, ya que en su conjunto es realmente bueno.

¿Las cinemáticas? Sobresalientes. Creo que a estas alturas no hay una compañía capaz de transmitir tanto en este tipo de secuencias como Blizzard. Siguen rayando a un nivel extraordinario.

Apartado sonoro:

La edición española viene con textos de pantalla en castellano, al igual que las voces de todo el juego, algo que siempre es de agradecer para títulos con tanta carga y textos de pantalla.  

El apartado musical es correcto. Es decir, no vamos a encontrar temas épicos que una vez lo escuchemos nos ubiquen en mitad de la acción, algo que puede ocurrir en recientes títulos como Skyrim de Bethesda, pero no es para nada malo.

Multijugador:

Este es el pilar sobre el que se sostendrá Diablo III en la mayoría de la gente. Tenemos la posibilidad de acceder a partidas públicas, o de entrar directamente en las partidas de nuestros amigos que tengamos en Battlenet. La parte buena y mala de esto, es que cuando te apetezca puedes entrar a jugar con algún colega que tengas. La mala es que si te apetece entrar con tu cazador de nivel 9, y el está en nivel 22 sufriendo para matar a un boss, automáticamente la dificultad de la partida sube, independientemente del nivel del nuevo jugador. En este caso no debería ser demasiado grave, pero en partidas de tres personas a nivel igualado, que entre uno con nivel bajo, te puede ofrecer un verdadero infierno jugable -vivido en mis propias carnes-.

Una de las opciones más interesantes de Diablo III en este apartado, es que cada jugador verá su propio botín, teniendo la posibilidad de comerciar con el resto de jugadores de la partida por si les puede interesar. Las opciones de comerciar son la típica de pinchar encima del personaje, o directamente tirando el ítem al suelo.

Grados de dificultad:

Los niveles de dificultad son Normal, Pesadilla, Infierno y Averno. La gran ventaja que le veo a Diablo III en comparación con World of Warcraft, es que te motiva a terminarlo en todos los niveles. El cambio del grado de dificultad queda patente desde los primeros bichos que matas en ese nuevo modo. Es decir, en el modo normal, con el personaje en nivel 1, los primeros enemigos duran un par de golpes, mientras que en el modo pesadilla, con el personaje en nivel 30/40 te duran quizás tres o cuatro golpes. Esto puede parecer una tontería, pero es de agradecer que suba la dificultad en todo y no sólo en los personajes a mitad del segundo acto -por ejemplo-.

En el caso de jugar sin amigos, a lo largo del juego tendrás la posibilidad de contratar a un canalla, un templario o una hechicera, sobre los que también tendrás que decidir sus habilidades, así como equiparlos (anillos, colgante, armas y algún objeto único). No dejan de ser NPC que no te ayudarán en exceso, pero no te sentirás solo en estos mundos.

En términos de jugabilidad, estamos hablando de 4 actos que nos durarán unas 12/14 horas en el modo normal, que suben a medida que vas avanzando por el resto de niveles.

Pero no todo va a ser bueno...

Es cierto que opino que Diablo III es un juego sobresaliente, pero eso no implica que haga todo correcto. Os dejo con algunas de las cosas que me han parecido bastante mal en el juego:

Conexión permanente:

Es evidente que Blizzard como empresa lucha para evitar la piratería de su juego, pero es bastante negativo lo que hicieron con este juego, y con el que todos empezamos a sufrir las consecuencias desde el día del lanzamiento. Diablo III requiere conexión permanente a internet con la máxima de 'si no la tienes, no juegas', o dicho de otro modo, que si un día te toca ir a pasar el día a casa de tu tía la del pueblo que no tiene internet, ni se te ocurra pensar que podrás escabullirte a jugar.

Decía lo del primer día, porque al haber tantos millones de usuarios intentando entrar, los servidores de Blizzard no aguantaron, siendo unos pocos afortunados capaces de jugar durante los primeros compases del juego. Estos errores se han venido repitiendo a lo largo de la semana, con un inesperado mantenimiento el domingo a la tarde, y algunos errores ocasionales entre semana.

No a los mods:

Las modificaciones que tanto nos gustan en los juegos de Bethesda no se podrán ver en Diablo III. Blizzard sigue sin permitir la inclusión de mods, que tantas horas de diversión pueden ofrecer a mayores a un juego, que no le cuestan un duro a la compañía. En este caso corres riesgo de baneo si decides hacer algún tipo de modificación no autorizada.

Conclusión:

Las cifras de arriba hablan por ellas mismas. Blizzard ha conseguido llegar a millones de usuarios en todo el mundo, incluida gente que no conoce la historia de la franquicia Diablo. Para jugar a Diablo III no necesitas un conocimiento brutal de la saga, e incluso puedes disfrutarla sin haber probado cualquiera de los anteriores.

A un apartado gráfico correcto con cinemáticas espectaculares, un apartado sonoro excelente y una jugabilidad simple y adictiva, estamos ante uno de los juegos más interesantes de este 2012, sin ninguna duda.

luisgr
Autor:

luisgr

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